
La mayoría de ordenadores personales utiliza alguna versión de Windows. Es una realidad, nos guste o no. En los últimos años la cosa ha cambiado, varias alternativas se están abriendo camino, como es el caso de Linux.
Si te pica la curiosidad o simplemente crees que ha llegado la hora de dar el paso, en este artículo te proponemos 10 motivos para usar Linux.
1. Porque es gratis
Antes de que los puristas me salten a la yugular… Vale, no todas las aplicaciones y distribuciones Linux son gratuitas, pero sí la gran mayoría. Así que con un presupuesto cero puedes tener un sistema operativo con editor de imagen, procesador de texto, navegador, reproductor de vídeo y música, juegos y un largo etcétera.
2. Es libre
Tranquilo, Linux no se pondrá a corretear por tu ordenador ni hará lo que le salga de las narices. Libre significa que tú puedes hacer con él lo que quieras. Es decir, instalarlo, probarlo, compartirlo y si eres un lumbreras, incluso adaptar su código a tus necesidades.
3. Tiene variedad de versiones y programas
¿Cansado de comer cada día lo mismo? En Windows sólo puedes escoger entre Windows 95, 98, XP, 2000, Vista,… Es decir, versiones antiguas de un mismo sistema operativo. En Linux puedes escoger entre cientos de versiones actuales de Linux: Mandriva, Fedora, Ubuntu, OpenSuSE,… Cada una con sus peculiaridades. Incluso hay versiones específicas para jugones, artistas, traductores, médicos o adictos al multimedia.
Y lo mismo ocurre con el resto de programas. Tienes a tu disposición toda clase de programas por defecto al instalar tu versión de Linux, y cientos de aplicaciones más por descubrir.
4. Es seguro
Olvídate de antivirus, antispyware y otros “antis”. En Linux no hay virus ni otra clase de programas dañinos. Y si los hubiera, tal como está construido Linux por dentro, sería muy difícil que hicieran daño.
5. Se lleva bien con todo el mundo
Linux es ese amigo simpático que siempre está de buen humor y te hace favores aunque le trates fatal. Está acostumbrado a que los demás sistemas operativos le dejen de lado, y eso le ha obligado a espabilarse. Las distribuciones Linux más famosas están habituadas a instalarse en un ordenador con Windows sin problemas y convivir con él. Además lee sus sistemas de ficheros (FAT32, NTFS,…) algo que no ocurre al revés (a no ser que instales un programa para ello).
